El instrumento para un cantante es su voz, de un guitarrista es su guitarra, de un flautista su flauta, el instrumento de un actor es su cuerpo, sentimientos, sensaciones, recuerdos y todo lo que es el hombre mismo. Entonces cualquier persona que tenga un cuerpo puede hacer teatro. Boal diría que “el pueblo oprimido se libera. Y otra vez se adueña del teatro. Hay que derrumbar los muros. Primero, el espectador vuelve a actuar”.
La diferencia radica en el uso de ese cuerpo, en las formas y lo más importante en la ideología, es decir que ese cuerpo completo tenga un discurso y la necesidad de decirlo, para ello buscará la mejor manera de “decir”. Todo lo que se quiera decir será dicho en diversos lenguajes y ello depende del emisor y del receptor, los cuales buscarán el mejor “lenguaje” para su discurso. Al respecto Grotowski en la búsqueda de una técnica actoral dice: “… nuestras producciones son investigaciones minuciosas de la relación que se establece entre el actor y el público. En suma, consideramos que el aspecto medular del arte teatral es la técnica escénica y personal del actor”.
Entonces tenemos que una persona que necesite liberarse creará las técnicas necesarias para hacerlo y en el plano teatral el actor y público si se alimentan pero en la práctica y en la búsqueda.
Una persona con una guitarra necesitará de técnicas necesarias para poder usar dicho instrumento, necesitará de entrenamiento y conocimiento específico para desarrollar habilidades en la música, en cambio, un teatrista con tener claro el mensaje buscará las formas de manera natural, empero para llegar a esas formas necesitará entrenamiento de su “instrumento”, que en este caso será el hombre mismo, ese entrenamiento se enfocará a partir del lenguaje y discurso del teatrista.
Y es a partir del discurso que el hecho escénico tendrá variantes, y a partir del hecho escénico será específico el entrenamiento del teatrista.
Mariana Chávez
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